Esta semana vivimos una de esas jornadas que dejan huella en el corazón. En el Centro Ocupacional Municipal El Molino recibimos la visita de los voluntarios de SAGE, una empresa con la que mantenemos un vínculo fuerte y especial desde hace muchos años. Un lazo que se ha ido construyendo con compromiso, cercanía y presencia constante, hasta el punto de sentirlos ya como parte de Aldaba.
Durante la jornada compartimos trabajo, aprendizaje y, sobre todo, tiempo. En el huerto, su ayuda fue fundamental: colaboraron en el reparto de estiércol, plantaron fresas y nos ayudaron a retirar las ramas de la poda, dejando el espacio preparado para seguir creciendo. Cada tarea realizada es una semilla que plantamos juntos, no solo en la tierra, sino también en nuestra relación.
Además, participaron en los talleres de creatividad, colaborando en el detalle especial que estamos preparando con ilusión para el Día de la Mujer. Su implicación y entusiasmo aportaron energía, ideas y muchas sonrisas.
Como siempre decimos, no solo queremos darles las gracias por ayudarnos en estas tareas. Queremos agradecerles, especialmente, por compartir el día con nosotros, por la cercanía, por las conversaciones y por estar siempre. Porque el voluntariado va mucho más allá de una acción puntual: es compromiso, es continuidad y es construir juntos.
Gracias, SAGE, por seguir caminando a nuestro lado.





















