En el programa Aldaba Contigo, acompañamos cada día a personas mayores y a personas jóvenes con discapacidad que residen en los pisos que gestionamos. Nuestro objetivo es ofrecer apoyo, cuidados y, sobre todo, un entorno donde cada persona se sienta escuchada, valorada y acompañada.
Hace unos días vivimos un momento muy especial con Sheila, una de nuestras residentes, que recibió la visita de su sobrino. Fue un encuentro cercano, lleno de complicidad y afecto, que nos recordó lo importante que pueden ser los vínculos personales en la vida de cualquier persona.
En Aldaba Contigo trabajamos para que nadie se sienta solo. Sabemos que la soledad no deseada es una realidad que afecta especialmente a personas en situación de vulnerabilidad, y por eso el acompañamiento forma parte esencial de nuestro día a día.
Al mismo tiempo, cuando existen relaciones familiares o afectivas positivas, estas pueden ser una fuente de bienestar emocional, alegría y conexión con la propia historia de vida. Cada llamada, cada visita o cada gesto cuenta.
Pero también somos conscientes de que no todas las personas cuentan con ese apoyo, o no siempre es posible mantenerlo. Por eso, en nuestro programa, damos valor a todos los vínculos: los que vienen de la familia, los que se construyen en el día a día y los que nacen dentro de la convivencia.
Porque lo importante es que cada persona tenga a alguien con quien compartir, sentirse acompañada y formar parte de algo.


















